Geografía Física, Humana y Económica.

Cangas de Onís, concejo situado en el medio Sella, es una de las zonas más montañosas de la accidentada Asturias. Forma parte de una comarca en la que los factores naturales y humanos se unifican en torno al río Sella y su cuenca, y, a la capital, la ciudad de Cangas de Onís, como centro de la vida económica y social de sus tierras. Queda delimitado al norte por los concejos de Ribadesella y Parres (cimas de la sierra de Escapa y curso bajo del río Sella); al sur, las montañas del macizo occidental de los Picos de Europa (pico de la Aliseda, Torre Blanca, Torre Parda y Torre del Medio) lo separan de la provincia de León y también del concejo de Amieva (La Forcada, La Cebolleda y Porro de ]alau); al este, por los concejos de Llanes y Onís, y, por el oeste, por los concejos de Amieva y Parres (con los ríos Dobra y Sella sirviendo de separación).

La extensión es de 212,75 km2, teniendo su cota máxima en la Torre de Santa María o Peña Santa de Enol (2.478 m), y la mínima de 10 m, en el Sella (puente de Santiago, parroquia de Margolles). Algo más del 21% de sus tierras (44,79 km2) se encuentran a menos de 200 m sobre el nivel del mar; 58,29 km2 (27,57%), entre los 200 y los 400 m; 53,92 km2 (25,51%), entre 401 y 800 m; 28,01 km2 (13,25%) entre 801 y 1.200 m y el resto, Con altura superior a 1.200 m el 5,65% y superando a los 1.600 m una superficie del 6,83% o sea 14,43 km2.

Más de 49 km2 superan el 50% de pendiente y solamente 20,21 km2 tienen menos del 3%; 2,25 km2 tienen una pendiente del 3 al 10%, y 13,96 km2 del 11 al 20%. Del 21% al 50% de pendiente tienen el Concejo 125,90 km2.

En el coniunto Orográfico del Concejo se distinguen Claramente las siguientes zonas:

A) Vertiente meridional de las sierras litorales: sierra de Santianes, sierra de Escapa y Montes de Cuana, Con su altura máxima en el Mofrechu (897 m), que van descendiendo hacia el Sur por las sierras de Zardón, Olicio, Onao, Collada de la Cerica, Peña Verde, Peña Manil, Igüedo, Llagos y Llueves, y que están avenadas por el río Zardón, y afluentes de la derecha del Güeña. Predominan las calizas en las cumbres y las cuarcitas en sus laderas.

B) Zona de depresión (fosa de Oviedo a Onís), formada por materiales mesozoicos, terciarios y aluviales, que ocupa el río Gueña y sus afluentes, desde el límite de Onís hasta la capital del concejo, la ciudad de Cangas de Onís. Aquí se encuentran las más ricas vegas, la de Mestas de Con, la de Villaverde, la de Intriago, la de Corao, la de Soto de Cangas y la de Cangas de Onís.

C) El Pre-Cornión o montañas al sur del Güeña, que forma el inicio del macizo occidental de los Picos de Europa: sierras de Covadonga, Cuadragüelo, Orandi, Priena, Següenco y praderías bajas de Covadonga. Domina en esta zona la caliza de montaña, con una marcada acción fluvial y cárstica, medio oculta por una vegetación de matorral, pradería y bosques, que les proporciona una gran belleza.

D) El macizo del Cornión cosntituye el más extenso y el más occidental de los Picos de Europa, formando una elevada masa de caliza carbonífera del paleozoico, modelada por el karst, tras una intensa acción glacial y nival. La belleza y la representatividad de su ecosistema, su flora y su fauna, y la acción milenaria del hombre sobre el mismo, fue el motivo de la creación del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, primer Parque Nacional de España, en 1918. Destacan dentro de este espacio la Torre de la Canal Parda (2.369 m), la Torre Blanca (2.290), la Torre del Medio (2.465), la Torre Cebolleda (2.438), la de la Aliseda (1.878), y los picos Cotalba, Ordiales, Armada, Ceñal, etc. La altura máxima, ya citada, es Peña Santa de Enol.

E) Los valles del Dobra y Sella. Por el sur y el oeste las corrientes fluviales del Dobra y del Sella forman el límite del concejo. El Dobra, encajonado en una estrecha garganta, de difícil tránsito, se une al Sella en Tornín. Aquí el Sella viene ya dentro de un valle más abierto y va dejando, de sur a norte, a un lado y a otro, vegas como las de Santianes (Parres), y Tornín y Caño (Cangas de Onís). Pasado el asentamiento de Cangas de .Onís, recibe al Güeña, y forma las vegas de Villanueva y Las Rozas. Cuando cambia el sentido sur-norte, por el norte-este para llegar a Ribadesella, a sus orillas deja entre otras las vegas de Triongo y Margolles.

La red hidrográfica. del concejo pertenece por completo al río Sella. Sus afluentes principales son el Dobra, el Güeña y el Zardón. Otros ríos, que desembocan directamente en el Sella, son el Parda, el Viña y el Llordón.

El Güeña nace en el concejo de Onís y se une al Sella al lado de la ciudad de Cangas de Onís; recibe por su derecha los ríos Piedrahita, el Chico y el Onao, y, por su izquierda, el Tabardín, el Umandi y el río, que procedente de Covadonga, viene recibiendo diversos nombres: Covadonga, Diva o Deva, Reinazo, Guañaza o Guañaz, etc. y que soporta las aguas de la montaña de Covadonga. El Dobra tiene como afluentes al Pelabarda, al junjumia y al Pomperi, subafluente del Pelabarda. Deben citarse en función de su importancia, belleza y simbolismo los lagos Nol o Enol y el Ercina, situados en los Picos de Europa.

Tres zonas climáticas caracterizan el concejo:

a) La zona del macizo del Cornión o Picos de Europa, con bajas temperaturas medias (de -11 a 3 °C en las altas cumbres), y lluvias cercanas a los 2.000 mm anuales. Abundancia de precipitaciones nivales y nieblas (la encainada).

b) En el Precornión y en las cimas de las sierras del norte del concejo se Suavizan las temperaturas (una media de 8 °C) y las lluvias se sitúan entre los 1.300 y 1.500 mm. Persisten abundantes nieblas.

c) En las zonas de la depresión del Güeña y valle del Sella las precipitaciones pluviales descienden a 1.200 mm anuales, de media, y las temperaturas se sitúan entre 12 y 15 °C de media, pudiendo llegar a 25 °C en el verano, y bajar de 0 °C, en el invierno. Son escasos los días de nieve, y, son abundantes los días de niebla y sin Sol, en el otoño y en el invierno. Dentro de la superficie total del concejo más de un 28% de ella esta ocupada por terreno improductivo, terrenos no agrícolas y aguas; casi un 36% por monte maderable, matorral y erial a pasto; un 34,60% a praderías naturales y pastizales, y solamente un 1,22% a Cultivos herbáceos.

Las condiciones de humedad y temperatura que se dan en el concejo debidas a la altura y orientación originan distintos tipos de vegetación. En alturas superiores a los 2.500 m solamente algunos líquenes y plantas alpinas pueden hallarse. La vegetación forestal desaparece, prácticamente, en alturas superiores a los 1.500 m siendo sustituida por matorrales de brezos, ginestas y algunas hierbas, mientras que entre 800 y 1.500 m aparecen las hayas, los robles, acebos y tejos. En la zona comprendida entre 400 y 800 m se encuentra el roble, hayas, fresnos... Muchos de los bosques han desaparecido por el uso ganadero y su transformación en praderías, surgiendo así los llamados puertos con sus cabañas, lugares habitados por los pastores y ganados en los meses propicios para el pastoreo.

Por debajo de los 400 m de altura y en las vegas de los valles del Sella y Güeña se encuentra lo forestal representado por el castaño, el roble, el tilo, el fresno, el avellano, el nogal, el arce, el abedul, arbustos, brezos, laureles, restos de encinas, alisos, etc. Bosques de ribera, pastizales y matorrales, completan la vegetación.

Características son las especies de fauna de este concejo. Se dan por desaparecidos el oso, que, a principios de este siglo, aún era existente, y el mueyu, desaparecido con anterioridad. El rebeco es, hoy, el rey de las cumbres, con el águila real. Otras especies son el buitre, el cernícalo, el alímoche, el azor, el zorro, la marta, el tejón, la ardilla, el jabalí, el urogallo, el mirlo, las culebras, los sapos, ranas, truchas, el salmón, el reo, etc, y otras muchas aves, insectos, pequeños mamíferos y reptiles.

La evolución de la población del concejo sigue la línea provincial, con escasos matices diferenciales. El débil crecimiento vegetativo, y las sucesivas emigraciones, hace que la capital del Concejo crezca en los últimos años, mientras que la población rural disminuye intensamente. En el transcurso del siglo actual el máximo de la población fue alcanzado en 1950 con 11.307 habitantes, iniciando un declive, muy acusado sobre todo en la década de los sesenta, y al mínimo registrado en el padrón de 1996, con sólo 6.285 habitantes.

La capital agrupaba, en 1887, el 16,22% de la población del concejo (1.651, de los 10.301 habitantes del total del Ayuntamiento), mientras que en 1996 viven en la capital el 51,63% del total del Concejo (3.245 de los 6.285 habitantes del concejo).

Las entidades de población se sitúan en las partes bajas de los valles, próximas al Güeña y sus subafluentes y, a las orillas del Sella y del Zardón. Además de la ciudad de Cangas de Onis, superan los cien habitantes los pueblos de Mestas de Con, Llano de Con, Intriago, Corao, Soto de Cangas, Labra, Tornín, Las Rozas, Coviella y Triongo.

La actividad. económica se centra en la agricultura y en la ganadería (productos hortícolas, producción de carne y leche y sus derivados) y en el turismo, que ha alcanzado en los últimos años un extraordinario auge, basado en la belleza de sus tierras y lo completo de su oferta. También es singular el crecimiento del sector servicios que abarca gran parte del territorio oriental de la provincia (Subdelegación de Hacienda, Comarcal de la Seguridad Social, Comarcal de la Extensión Agraria, juzgado de Primera Instancia, Instituto de Enseñanza Secundaria, etc.). Del mismo modo, Cangas de Onís es centro comercial y ganadero (mercado semanal, ferias), y centro de comunicaciones. La N-634, Oviedo a Santander, pasa por el norte del Concejo y desde el núcleo de Portazgo sigue a Cangas de Onís y a la provincia de León por el puerto del Pontón; carretera de Cangas de Onís a Santander por Onís y Cabrales, AS-114, Carretera de Corao a Nueva, AS-340, y carreteras comarcales, a todos los pueblos del concejo.

Historia.

La existencia de vida humana en el Concejo seatestigua ya en el Paleolítico Superior. Los dos yacimientos más importantes son la cueva de Buxu (Cardes) y la cueva de los Azules (Contranquil-Cangas de Onís). La primera posee niveles solutrenses, con materiales líticos y óseos, y representaciones rupestres de diversos animales (cabras, gamos, caballos, ciervos, bisonte) y figuras geométricas; del arte mobiliar destaca una figura de ave, tallada sobre un colmillo de oso. La cueva de los Azules es, acaso, de las más importantes dentro de la etapa aziliense de la región cantábrica. En ella se ha encontrado un cadáver de la última etapa del mismo período, y rico utillaje (arpones, raederas, cantos decorados, etc.). Deben citarse, también, la cueva de la Güelga (Narciandi) y el yacimiento de La Cavada (Corao). El Neolítico tiene expresivas manifestaciones: cuevas de Salamula, Trespando y El Cuélebre; hachas pulimentadas en el valle del Gueña, y los dólmenes de Santa Cruz de Cangas de Onís y de Abamia. El dolmen de Santa Cruz es el único conservado, y consta de cinco grandes piedras, que forman la cámara dolménica, y otras dos que inician el arranque de la galería. Lo más interesante de él es, sin duda, la decoración pictórica y de grabado de sus piedras, en su parte interior. Los dólmenes de Abamia, tres, según varios autores, han desaparecido.

Restos de la Edad del Bronce se han hallado en la cueva de El Cuélebre (puñal de lengueta), y en Santianes, Güerañu y otros lugares (hachas de bronce planas y de talón). En la época prerromana, la cuenca del Sella es límite fronterizo entre cántabros y astures. El carácter tardío de las fuentes y, acaso, la variación de las fronteras, ha originado una serie de problemas sobre la fijación de las mismas. Estos pueblos unidos luchan contra Roma. Uno de los objetivos de los romanos fue la conquista del Mons Vindius, que quiere fijarse en el macizo del Cornión (Peña Santa). Conquistada la zona, la romanización de ella debió ser bastante intensa y para asegurar su dominio los romanos debieron construir la calzada que unía Lucus Asturum con la provincia de Cantabria. De ella se han encontrado restos en Cangas de Onís, Corao (donde los viejos vieron más de veinte piedras de sepulturas romanas con letras, habiendo en el camino una columna de las que señalaban las millas, dice Tirso de Avilés), Llenín y Piedrahita. La población romanizada nos ha dejado numerosas estelas funerarias de una gran riqueza de nombres indígenas pertenecientes a las tribus de vadinienses y orgenomescos (Corao, Coraín, Villaverde, Zardón, Gamonedo, Llenín, etc.).

No debió ser. significativo el dominio visigótico, a pesar del hallazgo de jarrillos rituales (mina de Milagro-Onís y Covadonga), y se discute el cómo y el cuándo de la llegada del Cristianismo, que debió ser en los últimos siglos de romanización.

La resistencia a los musulmanes se organizó en estas tierras y en todas las que rodean a los Picos de Europa. Las crónicas asturianas y árabes son bastante posteriores a los hechos que narran. Pero del estudio de unas y otras se establece, con seguridad, que Covadonga y Pelayo representan el inicio de la rebelión de los cántabros y astures montañeses contra los musulmanes y que la victoria o escaramuza de Covadonga, en el 722, da origen al pequeño Reino de Asturias que establecerá su capitalidad, pobre y rural, en Cangas de Onís. Sucede a Pelayo, de quien se dice funda el monasterio de Covadonga, su hijo Favila, muerto por un oso, y constructor de la capilla de la Santa Cruz en Cangas de Onís, con fecha 27 de octubre del 737, según decía la lápida allí conservada hasta agosto de 1936. Sucede a Favila, Alfonso I, que hizo aumentar grandemente las fronteras del reino (Crónica de Alfonso III), y que repuebla con cristianos arrancados de la meseta, entre otras comarcas a la Primorias, que se fijan en las zonas de Triongo y Margolles. Posteriormente reina Fruela, quien después de 11 años de reinado es asesinado, en el palacio de Cangas de Onís. Suceden a Fruela, Aurelio y Silo, quien traslada la Corte, acaso por razones estratégicas, a Pravia.

San Vicente de Triongo, como iglesia en el 842, con la advocación de Santa Eulalia, y como monasterio en el 926, es citado en el territorio Primoriense. Las iglesias de Con, Abamia, Triongo y Margolles figuran en el siglo X entre las donaciones de Ramiro ll; y Abamia, Covadonga y Villanueva, desde pronto, aparecen como fundaciones reales. Pedro Díaz Nava (1289) y Rodrigo Alvarez de las Asturias (1331) hacen donaciones, en sus testamentos, a los monasterios de Covadonga y Villanueva.

En 1384, en la nómina de abadías del obispo Gutierre de Toledo se citan las de Villanueva, de monjes benitos, y la de Covadonga de canónigos regulares. Y en el inventario de parroquias de la misma fecha se incluyen dentro del "Arciprestalgo" de Cangas de Onís las siguientes: Santa Olalla de Onís, Santa María de Cangas, San Pedro de Con, San justo de Covadonga, Santa María de Villanueva, San Martino de Margolles, San Vicente de Triongo, Santa Olalla de Abamia, San Martino de Grazanes y Santa María de Villaverde.

En cuanto a las circunscripciones civiles, en el 946 se cita ya el territorio de Kangas, y en el 1115, entre los firmantes del Concilio ovetense se incluye al representante del territorio de Cangas. Gutiérrez Fstebani aparece como autoridad real en el mismo valle de Cangas. En el testamento de Enrique II (1374), y en la relación nominal de los concejos que el Rey quería ampliar al señorío de su hijo, el Conde Alfonso, se citaba al concejo de Cangas de Onís. Frente a esta pretensión, los representantes de los concejos citados se reunieron en Oviedo en 1378, estando Cangas presente con la persona de Sancho Rodríguez de Teleña.

En 1572, Ambrosio de Morales, cronista de Felipe II, visita Cangas de Onís, Villanueva, Covadonga y Abamia, refiriendo detalles interesantes, entre ellos la existencia de una diferencia clara entre el nombre de Mercado, para la zona baja de Cangas, reservándose el nombre de Cangas para la zona alta, que se concentra en torno a la vieja iglesia de Santa María. El Mercado ejercía la Capitalidad del concejo y en ella se situaba el Ayuntamiento, la cárcel, el hospital de peregrinos, la capilla de San Pelayo... Allí se celebraba el mercado y las ferias, que eran varias.

A partir de 1594, según reflejan las actas de la junta General del Principado, Cangas de Onís envía a sus reuniones los representantes del municipio, que solían recaer entre las familias más importantes dentro de la comarca.

Con la visita de Jerónimo de Chiriboga en 1613, por orden del rey Felipe III, comienza la transformación de Covadonga, gracias al esfuerzo de una serie de abades que, a partir del abad Peredo, realizan obras de suma importancia. Pero en 1777 arde la Cueva, perdiéndose en el incendio, templo, imágenes, joyas, etc. Este hecho va a ser trascendental, pues se inicia una clara preocupación del rey Carlos III por el Real Sitio, y como complemento van a realizarse una serie de obras y proyectos decisivos: construcción de un nuevo templo, mejora de las comunicaciones, creación de industrias; renacimiento de la artesanía (alfareros, canteros, maestros de obra prima); aparición de un comercio más vivo (inmigrantes de Siero, Avilés, Valle del Pas) y modificación de las estructuras sociales, lo que va a incidir en la vida del concejo con gran fuerza.

La guerra de la Independencia tuvo reso nancias muy importantes. Se crea el Regimiento de Cangas de Onís al mando de Salvador Escandón y Antayo, y pasa Cangas a convertirse en Capital de uno de los gobiernos militares en que sedivide la provincia, y que será presidido por el Coronel Francisco Cortés Posada. Varias veces fueron ocupados por los franceses Cangas de Onís y su concejo, y Corao, la iglesia de Abamia y la casa rectoral de la parroquia sirvieron de cuartel y de centro de acción del general francés Bonet. Las destrucciones y las muertes de soldados, de uno y otro bando, y de paisanos fueron numerosas.

Durante el Trienio Liberal, Corao se independiza como Ayuntamiento propio que abarcaba el territorio de las parroquias de Con, Grazanes, Llenín, Villaverde, Abamía y La Riera. En 1827 seincorporan a Cangas de Onís los dos cotos, el de Vega del Sella (Tornín), coto señorial del conde de la Vega del Sella y el coto abacial de La Riera (La Riera, Covadonga y Llerices).

En 1835 los monjes de San Pedro de Villanueva son expulsados del monasterio, y en las desamortizaciones de Mendizábal y de Madoz son vendidos sus bienes y los de Covadonga, así como bienes de comunes, cofradías y fundaciones. Sin embargo fueron librados de la venta los bienes cercanos al santuario de Covadonga y el edificio del monasterio e iglesia de Villanueva, así como los montes públicos de las distintas parroquias.

Las guerras carlistas tuvieron gran repercusión. En 1834 invade estas tierras el coronel Arroyo, y se incorporan a sus efectivos algunas personas. En agosto de 1836 llega a Cangas de Onís el general Gómez, procedente de tierras leonesas, por el camino del Arcediano, y abandona la villa tres días después, por el mismo camino, al ser perseguido por el general Espartero. En septiembre del mismo año atraviesa el concejo el general carlista Sanz. En la tercera guerra carlista la villa y sus pueblos fueron ocupados por los partidas de Faes y Valdés en varias ocasiones.

En la segunda mitad del siglo XIX Cangas de Onís crece en importancia por las mejoras en sus comunicaciones (carreteras del Pontón, de Ribadesella, hacia Panes, etc.); por la creación de la Audiencia; por ser sede del Regimiento de Covadonga; por las sucesivas visitas reales (duques de Montpensier, 1857; Isabel II, 1858; Alfonso XII, 1874, 1877...); por las obras de Covadonga, camarín de la Cueva y Catedral (obras de Frassinelli, Aparici, y esfuerzo personal de los obispos Sanz y Forés, y Martínez Vigil), y por la explotación minera de Buferrera por una compañía inglesa que empleará a muchos Obreros y será quien influya en la creación del tranvía de Arriondas a Covadonga y de la carretera de Covadonga a Los Lagos.

Otros fenómenos comunes a la región asturiana se producen en la comarca: una emigración masiva hacia América (por Ribadesella salen hacia Cuba cientos de cangueses en el bergantín Habana), y una ruptura con los procedimientos tradicionales agrícolas y ganaderos. Cangas de Onís en este tiempo fortalece su importancia como centro militar, judicial, comercial e intelectual. Es significativo el número de semanarios que se publicarán, en la última década del XIX y mitad del siglo XX.

Ya en el siglo actual, Cangas dirige sus esfuerzos a la exaltación de sus valores paisajísticos, culturales, históricos y sociales con fines turísticos. Se crean hoteles y refugios en la montaña y se celebra el XII centenario de la batalla de Covadonga, en 1918, al mismo tiempo que se crea el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga con asistencia del rey Alfonso XIII y ministros de la Corona. Con fecha anterior, año 1908, se concede a la capital del concejo el título de Ciudad.

A mediados de este siglo, se cierran las minas de Buferrera (1933), y en ese mismo año, el 31 de octubre, deja de funcionar el tranvía Arriondas-Covadonga y se suprime la Caja de Reclutas.

En el aspecto cultural, hay que señalar la creación del Instituto Local de Enseñanza Secundaria (1928) y la Escuela de Trabajo y, la construcción de edificios para estos estudios, y uno, magnífico, para la Enseñanza Primaria.

La Guerra Civil significó un rudo golpe para el desarrollo de todo el concejo y sus secuelas se dejaron sentir durante muchos años de la posguerra. Actualmente la ciudad y todo su concejo ha alcanzado un singular progreso, en todos los órdenes.

Entre los personajes más ilustres de Cangas de Onís, deben ser citados, Felipe de Soto Posada, político, bibliófilo y musicólogo; Sebastián de Soto Cortés, anticuario y Coleccionista de lápidas y libros; Antonio Cortés Llanos, político e historiador; los pintores José Ramón Zaragoza, Luis García Pérez, y Jesús José García Lamuño; el escultor Gerardo Zaragoza, y los escritores Juan Vázquez de Mella y Fanjul, los hermanos García Ceñal, y Juan Antonio Cabezas.

Arte y Cultura.

Es notable la riqueza del patrimonio artístico, tanto en la capital como en las distintas parroquias. La ciudad de Cangas de Onís tiene entre otros monumentos: la capilla de Santa Cruz, fundación de Favila, según señalaba la lápida conservada hasta 1936, y que guarda, en su interior, el conocido dolmen. La capilla actual, destruida la anterior (ya reformada en 1632), fue edificada en los años cuarenta bajo la forma de una capilla popular (siglo XVIII) de esta zona. Se reproduce en ella la lápida fundacional. El Puente Viejo, medieval, según las trazas actuales, y acaso reconstruido sobre otro anterior romano, es el monumento emblemático de la ciudad y de todo el Sella. Ha sido reformado en varias épocas (siglos XV y siguientes, al menos). A la vieja iglesia de Santa María del Mercado, iglesia en su inicio románica, sin duda, le fue añadido en 1552 un ábside de estilo gótico. A fines del siglo XVIII fue modificado el resto de la iglesia, con la construcción de una única nave y de una torre campanario bajo un proyecto de Manuel Martín Rodríguez director que fue de la Real Academia de San Fernando, sobrino de Ventura Rodríguez. Abandonada al Culto desde 1963, conserva un retablo interesante, de procedencia castellana. El palacio de Cortés es el único de los viejos palacios conservados en la ciudad, perdidos el de la Prida (de la familia Caso Estrada) y el palacio Pinto (de la familia Varela Bermúdez). Es un hermoso edificio del siglo XVII, con amplio balconaje y bellos aleros, que fue por unas horas residencia real de Isabel II. Conserva, adosado a él, la capilla y torre, con escudo de los Cortés, que tuvo retablo, obra de Lugigo, y fue museo de antigüedades de Antonio Cortés Llanos. El Ayuntamiento, construido para el servicio de la Audiencia, a fines del siglo XIX, es proyecto del arquitecto javier Aguirre. Aloja el Ayuntamiento y juzgados. La nueva iglesia, inaugurada en 1963, es obra del arquitecto Rodríguez Bustelo. Con grandiosa espadaña de tres pisos, centra un hermoso conjunto de edificaciones en su entorno. La capilla de San Antonio era obra del XVI y fue modificada en los primeros años de este siglo por Bonifacio Carro, dándole un aspecto de capilla neoclásica. Dentro de la ciudad y en las zonas de Contranquil, carretera de Castilla y salida hacia Covadonga, se encuentran hermosos edificios, obra de indíanost casa de Dago (hoy sede de Icona), chalés de los hermanos González; casas de los Monasterios, Sarmiento, García, Solís, Fernández y otra. La mayor parte de ellos son obra de los arquitectos Busto, y Garcia Lomas.

En la parroquia hay que señalar, además, las capillas populares de Caño, unida a la típica casa de los Vega Celis; la de Tornín, que fue trasladada al pueblo desde el paraje de Las Caldas, en el siglo pasado; la de San Pedro de Narciandi; la de San Pachu en Següenco; la de Cardes y otras. Verdaderos valores artísticos son, además de la cueva de Buxu en Cardes, el puente medieval sobre el Dobra, en Tornín, y el conjunto del pueblo de Següenco, la casa de los Posada y Soto, con su capilla de San Lorenzo, en Onao, y la casona de los Valdés Posada en Helgueras.

Covadonga. es centro de la devoción mariana de Asturias y Símbolo del Principado. Formó parte, con La Riera y Llerices, del viejo coto abacial que tenía hasta 1827 el abad de Covadonga, quien residió, hasta casi el final del Siglo pasado, en la casa abacial de La Riera. La riqueza arquitectónica y artística de Covadonga es singular. Hay que señalar: la Cueva, cuya disposición actual es obra del arquitecto Luis Menéndez Pidal, quien modificó, después de destruido, en 1937, el trabajo de Frassinelli en la etapa del obispo Sanz y Forés. Contiene la capilla, de tipo rural, en piedra, enmarcada en un extremo de la Cueva; altar exento, con la imagen de la Virgen, al aire, en el centro, y sepulcros de los reyes Pelayo y Alfonso I, en las covachas primitivas. Sencillez y expresividad caracterizan la Obra. La colegiata de San Fernando está construida en torno a un claustro, que sirvió de paso, secularmente, a la Cueva. Consta de dos plantas, con la capilla adosada al lado sur, con torre―campanario en la esquina Suroeste y acceso actual a la Cueva por la llamada escalera de las Promesas. Todo ello construido prácticamente en el siglo XVII, con la intervención de arquitectos montañeses y canteros de la zona de Llanes y Ribadesella. La iglesia, con bóveda de crucería, fue reformada después de 1868, en que fue derruida por un desprendimiento de rocas. Preside su altar un retablo barroco, procedente de Valdediós, con la imagen de la Virgen, que iba unida al famoso triptico de la Coronación, obra de Cranda. La imagen, se dice, obra de Capuz. Lo más antiguo de la colegiata son dos sepulcros de abades, con relieves románicos.

La catedral basílica se sitúa en un lugar privilegiado llamado el Cueto. Construída en caliza griotte, su colorido rojizo resalta sobre el verde de los montes que la circundan. De estilo neorrománico, triple nave y triple número de ábsides, lleva en su frente torres coronadas por agudos pináculos. La obra, comenzada por el obispo Sanz y Fores con proyecto de Frassinelli, fue finalizada por el obispo Martínez Vigil, con nuevo proyecto de Aparici. Duró desde 1877 al año 1901. Preside la catedral la imagen, bellísima, de la Virgen, obra de Samsó.

Entre otras edificaciones hay que citar el acceso subterráneo de la Cueva, el mesón, obra, hoy reformada, del siglo XVII, la explanada ante la Cueva, con restos de la obra de Ventura Rodríguez, que hoy presiden un par de leones de mármol procedente de un pazo de Betanzos, el hotel Pelayo y el edificio que fue hotel Favila, las nuevas casas de los capitulares y la casa Abacial, que luce gigantesco escudo, y que guarda, con la biblioteca-archivo, el Museo-Exposición.

La parroquia de Abamia tiene entre otras muchas obras artísticas las siguientes: la vieja iglesia de Abamia, que se dice fundada por Pelayo, y consta de una sola nave, con abside de crucería, y ventanal en su centro. Se señalan, en ella, los restos de dos sepulcros, de Pelayo y de su mujer Gaudiosa, uno a cada lado. Decoración pictórica, que podría ser del siglo XIV. Lo más interesante son sus dos portadas: la del lado sur, gótica, con decoración escultórica, en la que la tradición quiere ver la condenación de don Oppas, y la de la fachada oeste, del siglo XV, con decoración de bolas. La nueva iglesia de Corao inaugurada en 1915, de una sola nave y crucero, conserva restos del viejo retablo de Abamia y el de la capilla de Teleña, de la casa de Gonzalez de Teleña. Otras capillas de la parroquia son la de Santa Eugenia en Sobrecueva; la del palacio de Paroro, las de San Antonio y la del Ángel de Corao Castillo; la de Santa Ana en Intriago; la de Santo Medero en Isongo; la de San Andrés en Soto de Cangas, y la de Santa Rosa en Corao (hoy transladada al palacio de Labra).

Son notables las torres de Soto de Cangas, llamada del Heredero, y la de Intriago; las casonas de Cambre en Soto, con su capilla; la de Noriega en Corao; la de Labra y Noriega de Coraín; las de Labra y Soto en Corao Castillo; la de González de Teleña en Teleña, y el palacio de Paroro, de los García de Noriega y otras varias.

En la parroquia de Labra hay que citar al palacio de Soto Cortés y la casona de Soto, la casa de San Antonio y la iglesia parroquial, construida en 1925.

La parroquia de San José de Zardón posee una iglesia, de piedra, de excelente factura, con bella espadaña, que tiene la particularidad de conservar los viejos enterramientos en el suelo de ella.

Margolles tiene su parroquial en el pueblo de Peruyes, después de ser trasladada, según la tradición, desde Cuenco. Planta de cruz latina, con pórtico a sus lados sur y oeste, y capilla lateral de los Díaz Rubin. Existen capillas en casi todos sus pueblos: Llano, Villa, Viña, la Fortigosa y el Horcado. Casonas solariegas en Peruyes y Cuenco, de los junco y Villar, y de los Palacio.

La iglesia de Triongo es de época moderna, década de los cincuenta, y obra de Rodriguez Bustelo. Su estructura es de Claro estilo rural y sigue las pautas de las capillas de la comarca. Hay capilla en Miyar (Virgen del Buen Suceso) y en Coviella, de San Antonio, adosada al palacio de los Faes, con enterramientos de miembros de la familia (entre ellos, González de Argandona, esposo de Josefa de Jovellanos, La Argandona). Hay que citar la casona de los Soto, en Triongo, y el palacio de los Faes (reconstruido en el siglo XVIII), barroco, rodeado de un hermoso jardín.

La parroquia de San Pedro de Villanueva posee una de la joyas más preciadas del románico asturiano: el monasterio de monjes benedictinos, cuya iglesia, en un principio de tres naves, en la reforma del siglo XVIII se redujo a una sola. Conserva su triple ábside, con una profusa decoración en cornisas y capiteles, tanto en su interior como en su exterior, y su portada sur, con arcos y capiteles decorados con escenas historiadas, fauna y flora, muy rica en expresividad y belleza. La portada oeste de la iglesia, los restos del viejo claustro y la portada norte, son elementos notables en el conjunto. Posee, además, el nuevo claustro, las instalaciones del monasterio en sus dos pisos, la fachada sur de entrada al mismo, con dos grandes escudos, y la torre, pesada, pero muy significativa en el paisaje, obra de los siglos XVII y XVIII. El monasterio ha sido acondicionado recientemente para su uso como Parador Nacional, a cuyo efecto se restauró y remodeló interiormente el antiguo cenobio y se construyó en sus inmediaciones un edificio de nueva planta.

Hay que citar además la capilla de San Roque de Las Rozas, y la de San Bartolomé en la misma parroquia, con claros valores arquitectónicos.

Las parroquias de San Pedro de Con, San Martín. de Grazanes y la de Santa María de Villaverde, poseen preciosas capillas de tipo románico rural: la de Villaverde, con expresivo arco toral y capiteles con animales y frutas, y basas de sus columnas ricamente trabajados, posee pinturas, en su ábside, del siglo XVIII; la de Con, reparada recientemente, posee dos portadas con adorno ajedrezado, y su arco toral con columnas con capiteles decorados con frutas y bolas, y la de San Martín de Grazanes con arco triunfal sostenido, también, con motivos similares. La portada sur lleva como adorno un alfiz. Tanto la de Con, como la de Grazanes, conservan preciosas pilas bautismales de sabor románico. Otras iglesias y capillas de estas parroquias son la iglesia moderna de Mestas de Con, con pinturas de Casimiro Baragaña, obra de Rodríguez Bustelo; la capilla de San Roque en Llano de Con y la de San julián de Soto la Ensertal; la de Santo Toribio de Beceña, la iglesia parroquial de Llenín y la capilla de Nuestra Señora de Taraño.

La iglesia parroquial de La Riera fue reformada en su ábside y en su única nave en 1795, por Roque Bernardo de Quirós, aparejador de las obras de Covadonga, en el proyecto del templo de Ventura Rodríguez.

A esta relación habría que añadir las casas populares y el conjunto de los pueblos, que encierran gran belleza en su arquitectura rural, con su empleo de sistemas y materiales típicos: hórreos, cuadras, cabañas, muestran la riqueza más expresiva en sus construcciones y en los elementos decorativos.

Se conserva la artesanía quesera, fabricación artesanal del queso de los puertos y de Gamoneu, y la fabricación de derivados de las matanzas de los cerdos: chorizos, boronchos, morcillas, etc. También es aún, común, la fabricación de la sidra en llagares particulares. Fue importante la artesanía alfarera, hasta la Guerra Civil, en que se realizó la última hornada en Intriago. Fueron centros de esta artesanía los distintos alfares situados en la parroquia de Cangas de Onís: Cangas de Arriba (barrio de los Alfareros), Soto de Dego, Pozu los Llobos, La Cuesta, La Cargantiella (donde hubo una fábrica) y, a su lado, varios alfares; en la parroquia de Abamia (alfares en Pandexiertos, La Estrada e Intriago). En Muñigo se ha abierto un museo que exhibe estas cerámicas y otras asturianas, con el nombre de Basilio Sobrecueva, introductor de la industria de fabricación de relojes que existió en Corao, y a quien está dedicada otra de las secciones del museo.

Otro tipo de artesanía es la fabricación de cestos, bien de baniellas, o bien de palos: maconas, cestos, cuévanos, etc. Esta artesanía se asienta en Tornín, Caño y Margolles. También la que emplea la madera como material: arcas talladas, cofres, piezas de adorno y piezas, útiles aún, en la casa: cuencos, descas y otras, y la artesanía de las madreñas.

Las fiestas populares, que existen en cada uno de los pueblos del concejo, suelen seguir el ritual tradicional como norma, aunque no sea más que superficialmente: voladores y fuegos artificiales, procesión del santo, trajes de asturiano, gaita y tambor, quema de la hoguera y del gigante, y reuniones familiares. Pero lasnuevas costumbres se imponen y no reflejan lo pasado con precisión. La capital celebra de una manera suntuosa la fiesta de San Antonio (con fecha 9 de junio de 1932, el Ayuntamiento declaró fiesta oficial el 13 de junio, día de San Antonio, "Patrón de la ciudad"), que adquirió mucha más fuerza que la de Santa María, patrona de la parroquia a partir del final de la guerra de la Independencia.

Otras fiestas importantes, además de las parroquiales, son la de los Pastores en el lago Enol, "la romería cerca del Cielo", que se celebra el 25 de julio, y la fiesta de la Santina, 8 de septiembre, fiesta de todos los asturianos. Cangas participa con entusiasmo en la fiestas del Sella (la fiesta de las Piraguas).

Gastronomía.

Cangas de Onís es municipio de buen comer porque así lo garantizan la fertilidad de sus vegas, la riqueza de sus praderíos y huertas, y la frondosidad de sus bosques. La huerta regala productos para exquisitas menestras, platos de guisantes, potes... La montaña ofrece bravos ejemplares de vaca Casina (asturiana de montaña) con sus carnes roxas de sabor montano, cabritos, corderos... Y allá en las alturas de Gamonedo, los quesos de Gamonedo (de Cangas, por supuesto) ligeramente distintos de los de Onís. Y también quesos de afuega'l pitu, y miel, y productos de matanza (morcillas, chorizos, salazones...); y castañas, nueces, avellanas, manzanas... El mercado dominical de Cangas es el mejor muestrario de la cocina local. En octubre destina unas jomadas y un certamen para celebrar los Quesos de los Picos (Cabrales, Gamonedo, Beyos) y promocio nar las calidades su miel. (J. A. Fidalgo)

Rutas.

Cangas evoca siempre, junto con las tierras cargadas de historia y leyenda, la bermosura de sus valles, sus montañas y su hospitalidad. Su oferta turística abarca historia, religión, arte y naturaleza en estado puro. Covadonga, monumentos interesantes, río Sella, Picos de Europa, salida hacia Santander y León, playas próximas...

AUTOR: Celso Diego Somoano