Geografía Física, Humana y Económica.

Cangas del Narcea, concejo situado en el área suroccidental de la región, es, con sus 823 km2, el más extenso de Asturias, lo que representa casi un 8% de la superficie regional. Este amplio territorio, hasta hace escasos años aislado por la lejanía de los grandes centros urbanos de la región y por sus malas comunicaciones, conserva múltiples valores, con un paisaje diverso y escasamente alterado, donde se mantienen ejemplos notables del bosque autóctono y una fauna que ha encontrado sus últimos reductos donde poder sobrevivir ante la creciente expansión humana. Por otra parte, la villa, además de ser el punto de referencia de lasinterrelaciones humanas, es la cabecera de servicios de una amplia comarca que abarca los concejos de Tineo, Allande, Ibias y Degaña, y también la capital de la Mancomunidad Suroccidental, integrada por los tres últimos concejos.

Cangas del Narcea limita al norte con el concejo de Tineo, al sur con Degaña y la comarca leonesa de Laciana, al suroeste con Ibias, al este con Somiedo, y al noroeste con Allande.

El relieve resulta, en términos generales, muy accidentado v abrupto, al coincidir en la cuenca alta del río Narcea y de sus numerosos afluentes de aguas rápidas y cristalinas, que conforman cerrados valles de pendientes laderas y serranías divisorias de aguas que permiten la comunicación entre valles.

Sobre las pizarras del Narcea, las redes fluviales modelaron un relieve de amplios y profundos valles enmarcados por suaves serranías de cuarzo. Las cotas más altas se localizan en la parte sur del concejo, coincidiendo en pleno con la cordillera Cantábrica. El pico más alto es el Cuetu de Arbas, con 2.007 m, situado sobre el puerto de Leitariegos, principal vía de comunicación del concejo con tierras castellanas. Otro accidente de interés es el pico El Cabril, que con sus 1.925 m delimita el concejo con Somiedo y la comarca leonesa de Laciana.

La parte más baja del Concejo -260 m- se alcanza en el cauce del río Narcea a su llegada al concejo de Tineo, en el puente de Argancinas.

El río Narcea atraviesa de sur a norte el concejo, convirtiéndose de esta forma en el eje vertebrador de todo su territorio. Nace en los montes de Monasterio de Hermo, de los regueros de Fueyos y Rioconco, y discurre hasta Veiga de Rengos, donde se le incorpora el Gillón; en Ventanueva recibe el Muniellos, en la Regla de Perandones confluye el Couto, y en Cangas del Narcea, a la altura del puente de piedra recibe las aguas del Luiña. En Antrago, recibe las aguas del río del mismo nombre, y en Portiella las del Onón, y ya en el límite con el concejo de Tineo se le une el río Arganza, que nace en las sierras altas de la parroquia de Las Montañas. Esta red hidrográfica que ronda los 300 km de cauces, resulta ideal para la práctica de la pesca; en los ríos abundan las truchas, los pescardos y, en menor medida, las anguilas y las nutrias. Hasta la construcción del salto de Calabazos ascendía hasta estas aguas el salmón.

El Clima templado y lluvioso propicia la proliferación de especies forestales autóctonas, predominando las masas arbóreas de roble, castaño y haya. Desde hace cientos de años, estas áreas forestales vienen sufriendo un auténtico y constante acoso y derribo al que les somete la actividad humana, tanto por la explotación de la madera, como por la ampliación de tierras fértiles para labor y pasto del ganado y, últimamente, la proliferación de incendios que pone en peligro su propia existencia.

A pesar de esta sobreexplotación de los montes cangueses, aún se conservan importantes masas forestales donde perviven poblaciones de animales salvajes que encuentran en este medio sus últimos reductos para vivir. El oso pardo, el urogallo, el corzo, el jabalí, son algunas de las especies de vertebrados más reconocidas.

Para el control y regulación de la caza, la Administración regional pretende ampliar la actual Reserva Regional de Caza, que de las actuales 6.050 hectáreas pasaría a ocupar una superficie de 31.960 hectáreas. Estas medidas proteccionistas gozan de una desigual acogida entre las 1.659 personas que viven dentro de esos territorios, si bien cada día es mayor la estima por la riqueza natural y faunística del entorno.

El Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Asturias (Porna) que ha puesto en marcha el Gobierno del Principado prevé la utilización ordenada y limitada en una gran parte del territorio cangués, con el fin de proteger ciertas áreas y elementos naturales para el mantenimiento y conservación del ecosistema y de especies en serio peligro de extinción. En este plan se contempla la creación del Parque Natural de las Fuentes del Narcea y del Ibias, que abarca la parte alta de la cuenca de ambos ríos, y tendrá una superficie de 555 km2, de los que unos 460 pertenecen al concejoide Cangas del Narcea. En sus límites se incluyen la Reserva Natural Integral de Muniellos (60 kml), y la Reserva Parcial del Cueto de Arbas (30 km2).

A pesar de las constantes talas a que se vio sometido el monte de Muniellos, desde 1768, es hoy uno de los valores naturales más representativo de toda la región. Considerado como la masa forestal de roble con mayor grado de naturalidad en toda la cornisa cantábrica, este monte emblemático es una de las zonas ecológicas más importantes de toda España y mantiene un estado de conservación modélico, con un régimen de visitas diario, restringido a 20 personas. Otro régimen alternativo permite el acceso de escolares durante el curso con visitas guiadas.

La Reserva Natural Parcial del Cueto de Arbas, situada al oeste del puerto de Leitariegos, es un claro ejemplo de la actividad glaciar, caracterizado por un amplio valle, que en sus zonas más altas se desarrolló en turberas montañosas. También destaca por su extensión y variedad cromática el fayéu de Monasterio de Hermo, que se prolonga sobre unos diez kilómetros de la ladera umbría del valle que conduce al pueblo.

El último recuento demográfico correspondiente al padrón de habitantes de 1996, arrojó una población total para el concejo de 19.736 habitantes de hecho, cantidad que representa una pérdida del 16,5% de los efectivos en lo que va de siglo. A pesar de los claros síntomas de envejecimiento de la población, debido a la fuerte caída de la natalidad, el concejo aún mantiene una media de edad de 36 años, más joven que en el resto del Occidente asturiano.

La principal causa de la disminución demográfica fue la constante y creciente emigración que, desde el siglo pasado y hasta los años sesenta, azotó los pueblos cangueses que, con escasos recursos agrícolas, se vieron incapaces de retener los excedentes demográficos. Madrid, República Argentina y en menor medida los países de Centroeuropa fueron los lugares preferidos por la emigración canguesa, junto al centro de la región.

En este sentido, a partir de los años veinte, la evolución demográfica del concejo mantiene una línea descendente, que se contrapone con el crecimiento de la villa que en este siglo cuatriplicó su número de vecinos, pasando de los 1.885 habitantes en 1900 a los 7.727 actuales.

La villa de Cangas, asentada sobre la confluencia de los dos principales ríos que discurren por el concejo, ocupa el punto central desde donde se articula todo el territorio y es, desde la Edad Media, el centro administrativo y comercial de todo el concejo, y el único núcleo de población con un significativo carácter urbano. Muy cerca de esta confluencia fluvial, a la margen derecha del río Narcea, en un moderado promontorio demoninado la Cogolla, aparece un Castro que debió representar el primer asentamiento, y a pesar de lo desfigurado del terreno, su existencia palpita en los topónimos de la Cogolla y el Valláu.

La abrupta configuración topográfica del territorio cangués determinó una organización parroquial en función de las más permisivas comunicaciones. De esta forma la población rural se reparte entre 310 núcleos que se agrupan en 53 parroquias. La cabecera de la parroquia es, a su vez, en la mayoría de las ocasiones, el más cercano centro comercial y de convivencia, donde se alza la iglesia parroquial y el cementerio. Los medievales arciprestazgos mantienen en la actualidad otra entidad de organización del territorio por encima de las parroquias que, aun sin ningún tipo de carácter administrativo, definen el origen de sus habitantes, como puede ser el partido de Sierra, que ocupa una ancha franja en el este del concejo, o la propia denominación según el río que discurre por la zona.

La producción de carbón tiene una gran incidencia en la economía canguesa. A pesar del fuerte retroceso a que se ve sometida la explotación minera en el concejo, el sector industrial proporciona el 30,3% de los empleos. Se trata de un sector muy poco diversificado, con un fuerte predominio de la explotación antracitera. Los nuevos planes de reconversión prevén para el año 2005 una reducción del 50% de los empleos mineros, ajustándose en torno al medio millar.

El sector primario, donde hay una clara orientación hacia la ganadería, suministra el 33,4% del empleo en el concejo, mientras que el sector servicios se sitúa en el 36,1%. Junto a la ganadería y agricultura continúa viva, a pesar de su claro retroceso, la producción vinícola. Actualmente se mantienen en producción unas 100 hectáreas de viñedos que salpican las laderas canguesas. La elaboración es totalmente artesanal y se obtienen unas decenas de miles de litros de vino, de escasa graduación, fuerte color y un sabor ligeramente ácido, que son consumidos en el propio concejo.

Historia.

La primera referencia escrita en la que aparece el nombre de Cangas data del año 905, en una donación que el rey Alfonso III hace a la Iglesia de Oviedo de varias propiedades, entre las que se encuentra el cenobio de San Martín, situado "in territorio Pesgos iuxta Cangas". Se trata, sin embargo, de una falsificación forjada a comienzos del siglo XII. La verdadera acta fundacional de la villa canguesa tuvo lugar el 20 de febrero de 1255, día en que el rey Alfonso X el Sabio otorga a los vecinos de la por entonces denominada Cangas de Sierra la carta puebla, que concedía ciertas exenciones fiscales y el privilegio de celebrar el mercado semanal de los sábados y varias ferias anuales.

El 14 de abril de 1326, Alfonso XI concede a los vecinos del Puerto de Leitariegos un privilegio por el que se les exonera de pagar tributos y servir en la milicia, con la condición de mantener abierto el tránsito y ayudar a los viajeros, cuando las condiciones climatológicas lo demandaran, por el principal paso de comunicación de la comarca occidental con la Meseta, manteniéndose en vigor hasta 1879.

Representantes del concejo participan en la asamblea magna que se celebró en Oviedo en el año 1378, en la que están prácticamente representados la mayoría de los concejos asturianos, y que algunos historiadores consideran como el antecedente de la junta General del Principado.

Durante el reinado de los Reyes Católicos, el concejo de Cangas de Tineo participa, junto a los de Tineo, Llanes y Ribadesella, en el contencioso conocido como las Cuatro Sacadas, por el cual el noble Diego Fernández de Quiñones tuvo que renunciar, a cambio de una indemnización, a los viejos derechos que ejercía sobre los cuatro concejos.

En el año 1808, el concejo cangués tuvo una especial relevancia en el pronunciamiento contra las tropas de Napoleón. Varios cangueses participaron en la asamblea de la junta General del Principado, y el 28 de junio de ese mismo año fue creado y aprobado el Regimiento de Cangas de Tineo, compuesto por ocho compañías y 891 soldados. Fue su primer coronel el VI Conde de Toreno, José Fernando Queipo de Llano, padre del historiador, por entonces vizconde de Matarrosa, José María, embajador asturiano en la corte inglesa del rey Guillermo III.

En el año 1927, y debido al confusionismo y a las equivocaciones que acarreaba la denominación Cangas de Tineo con el vecino concejo de Tineo, la corporación municipal decide el cambio de nombre por el de Cangas del Narcea, nominación que gozó desde entonces con el apoyo popular. Cangas de Sierra, Cangas de Tineo y Cangas del Narcea, tres denominaciones a lo largo de la historia para un mismo concejo.

A lo largo de su dilatada historia el concejo cangués fue origen de distinguidos personajes que destacaron notablemente en el mundo de la política, la religión y el arte. Testigos mudos de esta historia son los numerosos palacios y casonas blasonadas que salpican todo el concejo y que fueron cuna de muchos personajes que triunfaron dentro y fuera de sus fronteras.

Una de las familias más influyentes del concejo, y de Asturias, fue la de Queipo de Llano que, en 1659, obtuvo el título de Conde de Toreno. Escasos años antes, un miembro de este linaje, Fernando de Llano y Valdés (1575-1636), llegó a ser presidente del Consejo de Castilla y arzobispo de Granada. Sufragó los gastos de construcción de la colegiata de Santa María Magdalena, hoy basílica, para lo que se hizo necesario derribar el templo románico existente en el mismo solar. Otro personaje ilustre fue su contemporáneo, el jesuita Luis Alfonso de Carvallo (1561-1635), historiador y teórico de la poesía, autor de Antiguedades y cosas memorables del Principado de Asturias, primer estudio histórico de la región que fue publicado a título póstumo en el año 1695. Joaquín José Queipo de Llano, V Conde de Toreno (1727-1805), fue promotor de la Sociedad Económica de Amigos del País de Asturias y autor de la Descripción de varios mármoles, minerales y otras diversas producciones del Principado de Asturias. En el ámbito literario, en el presente siglo, destaca la figura del dramaturgo Alejandro Rodríguez (1903-1965), natural del pueblo de Besullo, quien firmó sus numerosas obras teatrales con el seudónimo Alejandro Casona.

Arte y Cultura.

La capital del concejo conserva en la actualidad una imagen significativa de lo que pudo ser la villa medieval. El caserío popular se apiña en estrechas y empinadas calles, mientras que la nobleza levanta sus casonas y palacios en las zonas más llanas y privilegiadas, de mayor amplitud. La villa ofrece un importante Catálogo de monumemtos que responden a épocas y estilos diferentes. La basílica de Santa María Magdalena se emplaza sobre una prominencia que se yergue sobre el cauce del río Narcea. Construida a expensas de Fernando de Llano y Valdés, según los planos del maestro mayor de la Alhambra granadina, Bartolomé Fernández Lechuga, en 1642 se dio por finalizadas las Obras. La fachada y su interior se adaptan a los órdenes toscanos, acomodándose la organización del interior a la distribución de la fachada, donde sobresalen las dos torres laterales que delimitan el clásico frontón que recoge en su tímpano el escudo del arzobispo fundador. Una hornacina central, enmarcada por orejas y frontón triangular con acróteras, acoge una imagen de Santa María Magdalena. En su interior destaca el retablo mayor, de traza renacentista avanzada (1645), obra de Pedro Sanchez de Agrela.

En la antigua plaza del Mercado se ubica el palacio de los Condes de Toreno, actualmente sede del Ayuntamiento, noble edificio terminado en 1701 según los planos del arquitecto avilesino Juan García de la Barrera. El edificio estilísticamente guarda en traza y composición semejanza con el estilo barroco imperante, sobre todo en su elegante y sobria fachada. El conjunto tiene una planta cuadrada desarrollada en torno a un gran patio central.

Otra construcción de interés es el palacio de los Omaña, situado en la plaza de la Iglesia. Su fachada, reformada por el paso de los años, presenta una portada muy al gusto del siglo XVI, si bien en el dintel que se abre encima de la entrada principal se puede leer la inscripción que indica que se reedificó en el año 1846. Completan el conjunto el palacio de Pambley y de los Llanos en la calle la Fuente, el de los condes de Peñalba, en la calle Mayor, y la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Entrambasaguas, situada en ese popular barrio y asentada en el vértice que forman la confluencia de los dos ríos.

A dos kilómetros de la capital del concejo se encuentra el monasterio de San Juan Bautista de Corias, conocido también como el Escorial asturiano, conjunto monástico neoclasico que por sus dimensiones y excelencia, conseguida mediante un minucioso racionalismo aritmético, conforman un ejemplo único en toda la región. El monasterio fue levantado entre los años 1774 y 1808, y en su interior engloba la iglesia y sacristía renacentistas, únicas dependencias que se salvaron del incendio ocurrido en 1763. La actual iglesia de San Juan Bautista de Corias, consagrada en 1650, de cruz latina, ábside rectangular y de elevadas proporciones, al más puro estilo renacentista, resulta ser la tercera de las construidas a lo largo de la existencia del monasterio, fundado por los Condes Piñolo y Aldonza en el año 1043. La austeridad de sus muros contrasta con la riqueza decorativa del retablo mayor, de estilo barroco y construido hacia 1680.

Tiene en la artesanía producciones muy destacadas el concejo de Cangas. Los xarros prietos, o cerámica negra, destacan a lo largo y ancho de nuestra geografía, y Llamas del Mouro ha conseguido ser un símbolo. Esta técnica tiene gran antigüedad, y el color negro es el resultado de una cocción reductora que permite una mayor impermeabilidad del barro y mayor resistencia a los golpes. En los pueblos de Llamas del Mouro, Valcabo y Bruelles, llegaron a funcionar 17 hornos, manteniéndose en la actualidad sólo uno.

Los mazos en la comarca de Besullo para el laminado del hierro, los ferreiros, los artesanos de la madera diseminados por todo el concejo, los Cesteiros de la Barguera, madreñeiros, y otros muchos oficios tradicionales, se mantienen vivos gracias al pundonor y vocación por el buen hacer de los muchos artesanos cangueses.

Las fiestas de Nuestra Señora del Carmen y la Magdalena, declaradas de interés turístico regional, gozan de gran popularidad en toda Asturias. La popular y centenaria descarga de voladores que, cada 16 de julio, la Sociedad de Artesanos Nuestra Señora del Carmen, fundada en 1902, le brinda a su patrona, resulta un espectáculo único y atronador, donde son disparados más de 50.000 voladores en poco más de seis minutos. Las colecciones de fuegos artificiales y la proliferación de las peñas de la pólvora, son otros de los atractivos festivos.

Otra de las fiestas de gran raigambre es la romería de Nuestra Señora del Acebo, Santuario situado en la sierra de los Acebales, a unos ocho kilómetros de la capital del concejo y a una altitud de 1.100 m. El día 8 de septiembre miles de romeros llegados de toda la comarca y norte de León, se congregan en el Acebo en una fiesta donde la religiosidad y la gastronomía se confunden en un mismo tronco. La misa y procesión alrededor del templo es seguida con devoción, y el cumplimiento de los votos (subir descalzo, rodear el templo de rodillas, depositar exvotos en el retablo de la epístola), a pesar de su decadencia, aún conservan su importancia. El campo de Santarbás, San Luis del Monte, la Magdalena de Trasmonte, las Veigas en Besullo, son otros lugares de gran devoción religiosa y festiva. La puesta del arbolón en la plaza de la capilla de Entrambasaguas la noche de San Pedro, y la celebración del antroiru, gozan igualmente de gran tradición y popularidad entre las gentes.

La tradición oral ha dejado múltiples noticias de tesoros ocultos por los moros; muchas de estas leyendas han sido escritas, lo que las hace entre la población rural mucho más verídicas. Los antiguos poblamientos de los castros, cuevas y vetustas explotaciones mineras, son los lugares elegidos como escenario de este tipo de leyendas. Las encantadas, personajes mitológicos femeninos similares a las xanass, se aparecen en las fuentes y en las cristalinas aguas de los pozos de los ríos; mientras que las brujas, como las de la Fonte de las Bruxas en la Veiga’l Palu, lo hacen en las sierras y zonas de paso. El renubleiru amenaza a las cosechas, y se combatía con la pala y el rodallu del pan en forma de cruz, mientras que los cuélebres acosaban a las personas y animales.

Gastronomía.

Cangas del Narcea, como Tineo, sintetiza en su cocina todo lo más representativo de la zona suroccidental de Asturias; una cocina energética basada en productos netamente autóctonos. El pote de berzas, como plato más popular, aúna berzas, patatas, fabas y compango (carne, chorizo, morcilla, tocino, jamón), que sirve de segundo plato; con él le hacen la corte suculentas fabadas y excelentes arroces con pitu de caleya.

El cerdo regala toda esa suerte de dones de sabroso paladar: chorizos, alegres y un tanto picantes; murcietsas (morcillas), andoyas (andochas), que es el lomo embuchado; Choscos, a base de lomo y lengua adobados y embutidos en el intestino grueso del animal; butietsus (botillos), elaborados con huesos de costillar y espinazo, adobados, embutidos en tripa gruesa; tsacones (lacones), que se preparan cocidos con grelos o con cachelos; tsinguanizas (longanizas), para condimentar potes y guisos; y allá por el antroiru (carnaval), la cabezada o caramietsa (cabeza del cerdo).

En época de pesca, las truchas del Narcea se fríen con su toque de jamón o de tocino entrevenado para ser acompañadas de pan de barbeito (trigo) o de centeno.

En tiempo invernal, papas o pulientus (gachas de harina de maíz), sopas de fégado (hígado), guisos y asados de caza (corzo, jabalí...), chuletones de carne con patatas fritas o ensalada...

El capítulo de postres, en sí muy amplio, lo caracterizan las papas de arroz (que es arroz con leche), los feixuelos (frisuelos) y las fiyuelas de sangre, las tortas de griñispos (o grenispus) hechas con los residuos de freir la grasa y edulcorados con azúcar, los brazos de gitano, el requesón con miel, la cuachada (cuajada).

Cangas del Narcea, asimismo, pregona un queso propio, el de Xinestoso, que guarda cierta similitud con los manchegos; consecuencia probable de aquellas épocas de pastoreo y trashumancia y del contacto entre naturales de la comarca y gentes castellano-manchegas y extremeñas.

Como remate final de buen comer y beber hay que hacer el elogio del vino de Cangas, el único vino asturiano que todavía mantiene -mejor, sobrevive- su pujanza en el mercado. Un vino de baja graduación, carnoso, muy cargado de color, relativamente ácido y que ha de beberse en cachos, cuencos de madera de nogal o de abedul que cuecen en las tinajas donde fermentaron los mostos.

Rutas.

El concejo cuenta con muchas y variadas posibilidades para disfrutar de sus amplios valores naturales. Infinidad de rutas atraviesan sus montes y valles, pudiéndose realizar muchas de ellas en vehículo, mientras que otras se deben hacer obligatoriamente a pie. Entre las primeras está la visita a los pueblos de Carballo y Cibea, localidades que conservan todo el sabor tradicional de las construcciones populares, con sus iglesias de tradición románica y palacios de carácter rural. Desde Cibea se asciende a Vallao y por la carretera del puerto Leitariegos se desciende hasta Cangas del Narcea, dejando a la izquierda el esplendoroso y fértil valle de Naviego. Otra visita se ha de hacer a Besullo, lugar donde conviven desde el siglo pasado católicos y protestantes, con regreso por la Barguera y el alto de Santarbás, o bien al agreste valle del Couto, o la subida hasta el alto del Connio que tiene a sus pies el monte de Muniellos. Son algunas de las alternativas para adentrarse y conocer un poco más el concejo cangués. La ruta del Pando, con salida desde la capital del concejo, a través de la Sierra del mismo nombre, salpicada de pequeñas capillas, o la ruta de viejo camino real que comunica Corias con el Puelo, son algunas de las posibilidades existentes para estirar las piernas en un entorno majestuoso y privilegiado.

AUTOR: José María González Azcárate