Geografía Física, Humana y Económica.

Bimenes, con sus 32,69 km2 de superficie, se encuentra en la comarca centro-oriental de Asturias, limitando al norte con Siero, al este con Nava, al sur con Laviana y San Martín del Rey Aurelio, y al oeste con Siero.

El relieve es sumamente accidentado, teniendo en Peñamayor (1.144 m) su principal cima montañosa. Por su parte, la capital municipal, Martimporra, Se encuentra a 350 m de altitud sobre el nivel del mar. El terreno es eminentemente Carbonífero, con preponderancia de la caliza en Peñamayor y sus inmediaciones. Las montañas prácticamente circundan el concejo, señalando la línea de cumbres la divisoria con los municipios vecinos, destacando sobre todo el cordal de Peñamayor. Los ríos principales que atraviesan el territorio son el Suaria y el Prada.

La población actual (1996) es de 2.285 personas, la más baja de toda la centuria y resultado de una clara tendencia regresiva iniciada en los años sesenta. A principios de siglo vivían en Bimenes 2.891 personas, número que en 1930 había ascendido hasta 4.241. A mediados de siglo el censo se situaba en 4.397 habitantes, alcanzando su momento culminante en 1960 con 4.549 personas. En 1970 la población municipal descendía ya hasta 3.586 habitantes, en 1981 a 3.304 y a comienzos de los noventa se situaba en 2.550 almas.

La emigración tuvo sus principales destinos, desde finales del siglo pasado hasta mediados del presente, en diferentes países de América. En la presente centuria, también fueron muchos los hijos de esta tierra que buscaron un futuro mejor en Europa central. Por otro lado, en las últimas décadas, un buen número de yerbatos (como son conocidos los naturales del municipio) han pasado a residir en diferentes concejos asturianos, especialmente Gijón, Siero, Nava y a otros lugares de las cuencas mineras.

La capital del concejo de Bimenes es Martimporra (24 habitantes), a pesar de que San Julián (363 habitantes) sea el principal núcleo de población. Otras localidades de cierta importancia son Rozaes (180 habitantes) y Melendreros (91). A escala parroquial, el concejo se divide en tres entidades: San Emeterio, San Julián y Santa María de Suares.

La economía local vive desde hace varios años un periodo de fuerte recesión. Las crisis minera y agrícola se han dejado notar con fuerza en unas tierras en las que siempre fueron el motor económico más importante. Un monumento en San Julián inmortaliza para siempre la tradición minera de Bimenes; representa a un minero e incorpora la leyenda: "Fuimos, somos y seremos". Con todo, el sector primario sigue siendo el más importante, ya que ocupa a casi el 65% de la población. En el secundario trabajan el 12% y en el terciario el 23%.

Las comunicaciones han mejorado mucho en los últimos años, sacando al municipio del secular aislamiento en que se encontraba. Atraviesa Bimenes la carretera que une Nava con el concejo de San Martín del Rey Aurelio. Las vías de comunicación interiores también son cada vez mejores. En estos momentos es posible acercarse a cualquier pueblo sin mayores problemas.

Por lo que se refiere a servicios, cuenta con un Centro de Salud que lleva el nombre de Purificación Tomás, y una Casa de Cultura, con una biblioteca de cierta importancia, dedicada a la memoria de Horacio Fernández Inguanzo. Asimismo, abre sus puertas en Martimporra una farmacia. Hace pocos años que se cerró el cuartel de la Guardia Civil, efectuando en estos momentos la vigilancia agentes de Nava. En el aspecto educativo existe un colegio público de Educación Primaria.

Historia.

No hay vestigios de ocupación humana durante los tiempos paleolíticos. Los primeros pobladores fueron pastores neolíticos que dejaron testimonio de su presencia en enterramientos tumulares megalíticos en los cordales que dividen aguas con Laviana y San Martín del Rey Aurelio, y en la divisoria con Siero y Nava.

Un Castro ha sido localizado en el Pico Castiello, en la falda occidental de Peñamayor, en términos de la parroquia de San Emeterio y próximo a una mina de hierro de Melendreros. Fueron hallados restos de cerámica romana, que denotan una ocupación en esta época, sin excluir otras anteriores o posteriores, pues no ha sido excavado. Se conocen otros dos castros y uno de ellos también parece estar relacionado con labores mineras.

Bimenes aparece en la documentación medieval en una donación fechada el 18 de julio de 1161, conservada en el archivo del monasterio de San Vicente (Oviedo), por la que Didaco Petri da a su esposa Geloira Fernandi una heredad de su propiedad en "Uimenes".

En la Baja Edad Media, Bimenes formaba parte de las tierras patrimoniales del linaje de los Noreña. A comienzos del siglo XIV, la mayor parte del concejo pasaría al señorío de Rodrigo Álvarez de las Asturias, poderoso magnate de esa familia que gozaba del favor de Alfonso XI. En 1332, en sus disposiciones testamentarias, Rodrigo Álvarez transfiere al monasterio de San Vicente de Oviedo el dominio y jurisdicción
sobre las tierras de Bimenes, salvo las yuguerías de Santo Millano y Fontoria que en 1325 había otorgado al monasterio de Santa María de la Vega. Otra parte del concejo, en la parroquia de Suares, pertenecía al monasterio de San Bartolomé de Nava. En 1343, el monasterio de

San Vicente y los procuradores de los vecinos del concejo de Bimenes sometidos al señorío monástico (aproximadamente unas 100 a 150 almas) establecen un pacto foral por el que sustituyen los llamados "malos fueroS" de la mañería, nuncio y boda, así como los censos anuales en dinero y en especies, y las prestaciones personales de trabajo, por una renta anual fija de 150 maravedís. Tal cambio suponía una mejora de las condiciones de vasallaje, aunque el convento de San Vicente mantenía el resto de las prerrogativas señoriales. Tanto Enrique de Trastamara, a quien Rodrigo Álvarez había prohijado, como el Conde Alfonso Enríquez, hijo del anterior, confirmaron a San Vicente el dominio y jurisdicción sobre las tierras de Bimenes. Por entonces, el centro administrativo del concejo se hallaba en Taballes.

Un relato legendario, sin fundamento histórico y referido a un tiempo impreciso, trata de explicar el nombre de la actual capital. Lo protagoniza Suero de Vimenes, quien luchó contra Martín Porra, hijo de Menen Porra, a causa de su hermana Elvira Porra. A pesar de que Suero se alzó con la victoria, ambos contendientes forjaron una entrañable amistad, y la capital municipal tomó el nombre del perdedor de aquella mítica batalla.

Una tercera parte aproximadamente del concejo, la perteneciente al señorío del monasterio Ovetense de San Vicente, fue redimida por sus vecinos en 1583, pasando a constituir concejo independiente e integrarse en la junta General del Principado dentro del partido llamado de la obispalía, aunque nunca había estado bajo Señorío episcopal. Era lo que se conocía como la Riera de Bimenes o San Julián de la Ribera. A mediados del siglo XVIII lo habitaban 70 vecinos y 24 viudas, y no pagaban otros derechos que los derivados de la Real Hacienda. Ocupaba una media legua de oriente a occidente y un cuarto de legua de norte a sur, y su perímetro se estimaba en legua y media, siendo su extension 2.800 días de bueyes.

Por el mismo tiempo había dos cotos: el de Taballes y el de Melendreros. El coto jurisdiccional de Taballes tenía forma triangular y su perímetro aproximado podía situarse en torno a las tres leguas, y su extensión de unos 4.000 días de bueyes. El señor del coto era Carlos Felipe de Valvidares y su mayor hacendado era Juan Estrada Panes, marqués de Casa Estrada, que residía en Sevilla. El coto de Melendreros pertenecía por las mismas fechas a Gaspar de Caso Álvarez de las Asturias, Conde de Nava y residente en Oviedo. Tenía 11 vecinos y 20 viudas. La extensión de este territorio podía ser de unos 4.200 días de bueyes.

La unión de estos cotos, al ser abolidos el pasado siglo, da lugar al actual municipio de Bimenes.

Entre los personajes ilustres del concejo destacan, además de algunos caballeros medievales, Estanislao Ordóñez, que llegó a ser diputado provincial por Laviana a principios del presente siglo y propietario del palacio de Martimporra, y el pintor Manuel Arboleya.

Arte y Cultura.

Como corresponde a un enclave de tan prolongada historia, Bimenes tiene un importante legado histórico—artíStico. Destaca especialmente el palacio de Martimporra, que ocupa el lugar de la legendaria justa entre Suero de Vimenes y Martín Porra. A su lado se encuentra una capilla en la que Se venera a la Virgen del Camino. En su interior se conserva el sarcófago de Gerónimo de Estrada y, entre otras inscripciones, hay una que dice: "Esta es la casa de Estrada, fundada sobre un peñasco, más antigua que Velasco, y al Rey no debe nada".

Por su parte, el palacio es de aspecto robusto; con dos torres, balcones salientes y gran portón sobre el que sobresale un escudo con águila exployada. El interior tiene clara tendencia dieciochesca. Su fundador fue Juan de Valvidares, que estaba casado con Cecilia Estrada.

También es importante la denominada Torre de San Julián, en cuyo escudo aparece el águila exployada de los Estrada y los jaqueles propios de los Nava, así como las flores de lys de los Argüelles. En una primera etapa perteneció a los Valvidares y después pasó a la familia Vigil.

Además, los amantes del arte pueden acercarse a una interesante casa blasonada de la localidad de Sienra y a la capilla cercana que fuera fundada en 1488 por Antonio Montes. De gran belleza es también la pequeña capilla dedicada a Santa Bárbara que se encuentra en Piñera.

Algunos de los tesoros naturales del municipio tienen asociadas curiosas leyendas. Uno de ellos es el pozu Forniellos en la ladera derecha de Peña mayor El diablo Forniellos, enamorado de Gadea, una bella mujer; y el jefe guerrero Antón García son los protagonistas de una historia legendaria que da nombre al pueblo de Santa Gadía y a los pozos de Forniellos y de Antón García.

La mitología yerata participa de las características generales de la del centro de laregión. Xanas, nuberos y trasgos toman carta de naturaleza en las cuevas y fuentes de este escarpado territorio.

La lengua asturiana presenta la llamada inflexión vocálica por la que, por ejemplo, en lugar de "vaques" se dice "vaquis" o en vez de "palos", "palus".

La artesanía es otro de los atractivos. Los viejos artesanos, cuyas obras están ligadas a las actividades rurales, hacen su trabajo al lado de jóvenes profesionales en su mayor parte llegados de otros municipios de la región que aquí han encontrado el lugar perfecto para vivir.

En el Capítulo de fiestas hay que citar las que se celebran en San Julián y en Rozaes, así como la feria ganadera de otoño, de relevancia comarcal. Las pequeñas romerías de los pueblos guardan todo el sabor de los ancestrales festejos asturianos.

Los platos más representativos de la gastronomía local son las carnes y la fabada, así como algunos postres, de entre los que destaca el arroz con leche.

Rutas.

El Concejo de Bimenes es muy indicado para los amantes de la medía montaña. Por las estribaciones de la sierra de Peñamayor se pueden acometer una serie de excursiones de excepcional belleza. En el término de Fayacaba abre sus puertas un moderno albergue en el que descansar o pernoctar.

Paseando por Bimenes se pueden Observar algunos buenos ejemplos de la más típica arquitectura rural del centro de la región. Casas, especialmente preparadas para las labores agrícolas y ganaderas, con amplios y bellos corredores de madera, y los seculares hórreos son abundantes en las diferentes aldeas del concejo.

AUTOR: José María Álvarez Ordóñez