Geografía Física, Humana y Económica.

Amieva, con una superficie de 113,9 km2, se ubica en el borde oeste del macizo de los Picos de Europa, limitando al sur con León (Sajambre y Valdeón), al oeste con Ponga, con Cangas de Onís al este y al norte con el concejo de Parres. Las unidades estructurales del mismo discurren en dirección sureste-noroeste desde los altos de la cordillera Cantábrica en los Picos de Europa basta el curso medio del valle del Sella. Este espacio se localiza entre dos ejes fluviales: el río Dobra y el tramo medio del Sella, que incluye la parte final del valle de su afluente, el río Ponga. El Dobra desciende encajado en un desfiladero denominado La jocica (topónimo procedente de hoz o joz) entre los picos del Cornión (macizo kárstico elevado en Peña Santa de Enol hasta los 2.478 m) y el Precornión, nombre que adjudicó ]. R. Lueje al cordal montañoso que desciende entre los ríos Sella y Dobra desde Sajambre (pico jario) hasta Amieva (sierra de Vis). El Precornión es un cordal entre dos desfiladeros, el de los Beyos y el de la jocica, que tiene sus puntos más altos en pena Beza y en el Cabronero (1.998 m), cuyo topónimo (canto o cantu) ya indica la afilada y vertical crestería de un macizo que desciende por rocosas y apuradas vertientes hacia el cauce sumergido del Dobra (Dobraseca). Por la vertiente oeste del Precornión cruza la senda del Arcediano o Camín del Almagre que, procedente de Castilla y cruzando el puerto del Pontón y Sajambre, arribaba al puerto de Beza para descender hacia la costa cruzando las vegas de Toneyu y de Sabugu, esta ultima con derruidas ermita y alberguería. Entre la senda y el Sella Otra alineación calcárea (La Conia y Valdepino) forma abruptos paisajes cuyas canales vierten hacia el desfiladero de los Beyos. En la parte baja de los valles, los materiales Silíceos erosionados por los torrentes dan lugar a sendas ensenadas pizarrosas de orografía menos dura: en el Sella desde la Vega de Cien hasta la Vega de Sebarga y en el Dobra desde el valle Angón hasta San Román. Otra unidad geomorfológica propia es la sierra de Amieva, montaña calcareo-silícea que no supera los 1.250 m de altitud y que se prolonga hasta el mismo cerro de Vis. La vertiente este, que vierte al Dobra, es rocosa e intrincada, sin espacios abiertos, mientras que la ladera oeste desciende moderadamente hacia el Sella entre pastizales y prados de labor donde se han asentado los núcleos de población históricos (Amieva, San Román, Carbes y Vis) que, además, flanqueaban el camino tradicional, la senda del Arcediano ya descrita. El último espacio natural queda configurado por las vegas bajas que, aunque en valles estrechos, presentan materiales de aluvión en el curso fluvial: en el del río Ponga es la vega de Sebarga, que discurre entre Santoveña y Santillán, y en el Sella se alarga desde la Vega de Cien hasta la de Pervís, ya en el límite con Cangas de Onís.

Los paisajes del Dobra tienen un gran atractivo montañoso y una variada riqueza natural: gargantas intransitables, cresterías, torrenteras nivales (Ozania), bosque autóctono, fauna salvaje (rebeco) y praderías históricas (Carombo, Sabugu, Angón) configuran un ecosistema de gran valor que esta incorporado al Parque Nacional de los Picos de Europa, siendo la puerta oeste del mismo. El Porna (Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Asturias) también establece un grado especial de protección a la llamada Red de Toneyu, una Cavidad karstica subterránea de más de 16 km de galerías que se localiza al pie de la
sierra de Beza.

La estructura y el volumen de la población de Amieva se han modificado de forma considerable en el siglo XX. En primer lugar se ha producido una fuerte reducción de sus efectivos demográficos (2.678 habitantes en 1900 y 958 en 1996) a causa de una fuerte presión demográfica interior que incita a la emigración, con destino ultramarino hasta 1930 y en dirección a Europa y al centro de Asturias posteriormente. La salida de población joven, en especial de las mujeres, ha distorsionado la pirámide demográfica con una mayoría masculina y con un alto nivel de envejecimiento, que asciende al 303% y que se encuentra entre los más elevados de la región. En consecuencia se ha producido una espectacular caída de la natalidad (1,98 por mil), el incremento de la mortalidad (14,82 por mil) y una tasa negativa de crecimiento vegetativo (-12,85 por mil) que triplica la media regional, evidenciando las graves dificultades existentes para la recuperación demográfica de la zona. La principal actividad económica se deriva de una ganadería especializada en la producción de leche (241.000 litros en 1994) y de carne, a base de la explotación de los cultivos forrajeros y de los pastizales de altura. También cuenta Amieva con un sector industrial significativo que, aunque genera un escaso empleo (12%), mejora el producto interior bruto gracias a la producción de electricidad de la Cía. Saltos del Dobra: Presa de la jozica, Central de Restañu y Central de Distribución en Camporriondi. El sector servicios se limita a algunas entidades Comerciales y a recientes instalaciones hoteleras, orientadas primordialmente al turismo rural. La renta municipal por persona de Amieva se encuentra entre las más reducidas de Asturias con 528.892 pts, muy por debajo de la media regional.

Historia.

Amieva tuvo ocupación humana desde la época prehistórica, tal como reflejan las investigaciones del Conde de la Vega del Sella en la cueva de Collubil, fechada en el Magdaleniense. A este periodo corresponden útiles de sílex (raspadores y perforadores) y de hueso (azagavas con decoración incisa) que certifican que sus habitantes vivían de la recolección de frutos y de la pesca. Durante el Neolítico la ocupación permaneció y dejó testimonios como el dolmen de Mián y varios instrumentos del Bronce I (dos hachas de piedra pulimentada fechadas en torno al 2000 antes de Cristo). También fueron los montañeses de Amieva protagonistas de los enfrentamientos de astures y cántabros contra Roma ya que la batalla del Mons Vinclius se desarrolló en los muy próximos Picos de Europa. Siglos después formaron parte también de los grupos de pastores armados que hicieron frente a los árabes, resultando su territorio concejo de realengo con beneficios otorgados por los primeros reyes asturianos. En cuanto a su vinculación administrativa, Amieva, en un principio, formó concejo con Sajambre, territorio al que le unía la senda del Arcediano por el puerto de Beza, hasta que dispuso de hermandad concejil propia con dos jueces. Eclesiásticamente Amieva vinculó sus iglesias al monasterio de San Salvador de Oviedo (Argolibio, Sebarga, Mián), aunque sus cinco parroquias dependían del arcedianato de Villaviciosa. La modernización económica se produjo a partir del siglo XIX -con varios intentos de explotación minera (carbón, cobre, manganeso, espato flúor), con el funcionamiento de una gran ferrería de forja a la catalana en Ceneya y con la instalación posterior de la central eléctrica del Dohra con una producción de 28.000 kw/hora. La apertura de la Carretera que por el desfiladero de los Beyos lleva hasta el puerto del Pontón abrió una nueva vía de comunicación hacia el sur que sustituyó la antigua ruta de la senda del Arcediano, revitalizó los tráficos de todo tipo de productos y convirtió a los pueblos del valle fluvial en el centro de atracción de nuevos servicios. Buen ejemplo de ello es la casa consistorial que, en un principio, se instaló en Amieva, de donde toma su nombre el concejo, posteriormente se trasladó en Sames y, en la actualidad, se ha establecido en Precendi, en la parte baja del valle.

Arte y Cultura.

La arquitectura tradicional es el patrimonio artístico por excelencia del concejo pues se conservan algunos edificios cuyas plantas, volúmenes y materiales se corresponden con la más pura tradición autóctona, mientras que otros han adulterado de forma significativa esta impronta. Entre las más antiguas edificaciones debe de figurar el puente Vieyu sobre el río Dobra, posible construcción de origen romano a la que se accede desde el puente Dobra. Otra obra civil recién rehabilitada es el primitivo puente de los Grazos, sobre el río Sella, cauce en el que todavía se conservan varios molinos. Los pueblos sebarginos presentan una airosa arquitectura popular con casonas ancestrales y populares casas de corredor (Cirieño, con su especial arenisca amarillenta, y Pen) o con torres reconvertidas en viviendas: la de Sina o la de la casa Peri en Pen, torre medieval y corredor con artesonado de madera. Conjuntos similares de cierto valor se conservan en Argolibio (dos casonas del siglo XVII), en Vega y en Cien. Las construciones religiosas sólo presentan escasos restos de su pasado medieval, en especial en Santa María de Mián donde los lienzos murales y la cabecera cuadrada son de época románica, aunque de fundación prerrománica. Del resto de las iglesias merecen mención especial dos edificios del siglo XVII: la pequeña ermita de Vis (nave única, capilla cuadrada, porche, espadaña y magníficas vistas) y la capilla de San Pablo en Vega de Cien (arco de medio punto en la puerta y espadaña-campanario).

Gastronomía.

Amieva, que forjó su salida a la meseta por el camino del Almagre, después acondicionado por el arcediano Pedro Díaz de Oseja, pregona una cocina que es consecuencia de un campesinado de montaña. Potes, fabadas, guisos..., platos de pollo, de conejo, de caza. Sopas de hígado, carnes de cerdo y de vacuno, asados de cabrito y de cordero, embutidos, Salazones. Dulcerías de manzana, de nuez, de avellana. Y en analogía con la vecina Ponga, el queso de Beyos. De hecho, existe una cierta rivalidad entre ambos municipios en relación con la paternidad y las peculiaridades de este queso; de ahí que no falten quienes pregonen que la variedad Beyos sea de Ponga y que Amieva se quede con el nombre de Amieva. En general, la mayoría de los estudiosos engloban ambos quesos, el de Ponga y el de Amieva, bajo la denominación de Beyos.

Amieva celebra sus quesos con un festival a mediados de primavera y, en algunos casos, a comienzos del otoño.

Rutas.

Para conocer Amieva hay que recorrer la carretera nacional N-625 que discurre entre Puente Dobra y el desfiladero de los Beyos y de donde salen las desviaciones locales que permiten acceder a todos los pueblos del concejo, una de ellas (AS-261) por la Vega de Sebarga. Como recorridos senderistas de montaña hay dos rutas de gran relieve, la senda de la Jocica y la del Arcediano, destacando esta última por su valor histórico y atractivo paisajístico que discurre desde Soto de Sajambre por el puerto de Beza, para descender por la Vega de Toneyu, Sabugu, Cuetu Angón, Amieva, San Román, Collau Sañín y Vis hasta el puente Vieyu del Dobra. La senda de la Jocica asciende paralela al Dobra desde el valle Angón, central del Restañu, puente del Ceremal, Bellanzo, embalse de La Jocica y, por un sendero siguiendo el Dobraseca, permite llegar al puente de Carombo, desde donde se puede acceder a Soto de Sajambre o a Vegabañu.

AUTOR: Ángel Mato Díaz